El Internet de las Cosas, del inglés Internet of Things, abreviado como IoT, inició con la idea de que llegaríamos a un punto en el tiempo en el que se conectarían a Internet más cosas u objetos que personas. Se ha transformado en un concepto más sencillo, que se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet.

Si los objetos de la vida cotidiana estuvieran etiquetados digitalmente de alguna manera, podrían ser identificados y gestionados por otros equipos, de la misma manera que si lo fuesen por seres humanos.

El concepto se originó a finales de los 90’s, cuando Bill Joy imaginó la comunicaciónDevice to Device (D2D) o Dispositivo a Dispositivo. Pero no fue hasta que Kevin Ashton creó un estándar para la identificación por radiofrecuencia en red (RFID) y los sensores requeridos para su lectura, permitiendo que cualquier objeto pueda comunicarse con otro de su alrededor y llevar a cabo una determinada tarea o función.

La idea es que si las cosas comunes, las que utilizamos diariamente, se encontraran conectadas a Internet, sabríamos todo sobre ellas en todo momento. Se calcula que un ser humano está rodeado de mil a cinco mil objetos, el problema es que las personas tienen un tiempo, una atención y una precisión limitados, y no se les da muy bien conseguir información sobre cosas en el mundo real. Mediante el uso de datos que se pudieran recolectar sin nuestra intervención, se podría monitorear, contar y localizar todo a nuestro alrededor, de esta manera se reducirían increíblemente gastos, pérdidas y costes. Sabríamos cuando reemplazar, reparar o recuperar lo que fuera, así como conocer si su funcionamiento estuviera siendo correcto.

El Internet de las Cosas en la actualidad

A través del tiempo, el concepto del Internet de las Cosas no ha llegado al mundo súper conectado de la idea original. Actualmente, el término se usa con una denotación de conexión avanzada de dispositivos, sistemas y servicios que va más allá del tradicionalMachine to Machine (M2M) o Máquina a Máquina y cubre una amplia variedad de protocolos, dominios y aplicaciones. Nuestras casas, automóviles y espacios de trabajo están más conectados que nunca. Y esto se debe no sólo a las computadoras, también a todos los demás dispositivos que de alguna se han integrado a nuestras vidas, como smartphones, smartwatches, GPS, smart TVs y hasta electrodomésticos inteligentes.

El antiguo CEO de Ericsson, Hans Vestberg, piensa que las repercusiones serán considerables:

“Si una persona se conecta a la red, le cambia la vida. Pero si todas las cosas y objetos se conectan, es el mundo el que cambia.”

Información de studiomm.com.mx

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