Este Barça no tiene ‘plan B’, al menos de momento, y eso, ni que decir tiene, supone un serio contratiempo para Luis Enrique, que se ve forzado a encontrar soluciones para el equipo azulgrana.

El encuentro del Rico Pérez, ante un Hércules con numerosas bajas y tantos problemas ligueros como su rival, era una cita para que gente como Alcácer, Denis y Arda ganara en confianza, pero a la hora de la verdad las dudas han crecido lo que es una pésima noticia a sólo tres días del Clásico.

La primera parte del Barcelona fue muy deficiente, no es la primera vez que el equipo sufre sin tener a sus grandes estrellas.

Sin ellos, el equipo se va para bajo hasta extremos peligrosos, propiciando que el rival gane en confianza. Sólo así se explica que el Hércules, un buen equipo de Segunda B, logrará ganar confianza y hasta empatar el encuentro.

Es más, remató más veces que el Barça en esos 45 minutos.

No sería justo pasar por alto el buen trabajo defensivo del conjunto alicantino, solidario e intenso a partes iguales, pero lo cierto es que el Barcelona tocó la pelota sin ser capaz de concretar un plan que generará más goles o mínimo la victoria.

La cosa no mejoró tras el descanso y de hecho fue el Hércules el que encontró al fin el camino del gol tras un centro de Salinas que David Mainz empujó con el pecho a las mallas en el segundo palo.

El panorama no podía pintar peor para el Barça pero Luis Enrique encontró un héroe inesperado en el canterano Aleñá, que con un soberbio zapatazo desde 25 metros sorprendió a Buigues y apagó la hoguera en la que en ese momento se quemaba su equipo.

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